1. INTRODUCCIÓN
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) se han
convertido en una herramienta insustituible y de indiscutible valor y efectividad en el
manejo de la información con propósitos didácticos (Canós y Mauri, 2005). Las fuentes
de información y los mecanismos para distribuirla se han informatizado y resulta difícil
poder concebir un proceso didáctico en la Universidad sin considerar esta competencia
docente.
En un reciente informe sobre la incorporación de las nuevas tecnologías a la
enseñanza universitaria se decía que sus aportaciones habrían de estar orientadas a
propiciar (Canós y Ramón, 2006):
1. Una mayor interacción entre estudiantes y profesores (sobre todo
haciendo uso de las video-conferencias, el correo electrónico e Internet).
2. Una más intensa colaboración entre estudiantes, favoreciendo la
aparición de grupos de trabajo y de discusión.
3. La incorporación de los simuladores como nueva herramienta de
aprendizaje.
4. La adquisición y desarrollo de nuevas competencias por parte de los
estudiantes a través de su participación en laboratorios virtuales de
investigación.
5. La posibilidad de disponer de más frecuentes y potentes formas de
retroacción en la comunicación entre estudiantes y entre estudiantes y
profesores.
6. El acceso de los estudiantes a un abanico ilimitado de recursos
educativos.
Algunas de las ventajas que podemos apreciar en el uso de las nuevas
tecnologías para la formación universitaria son (Canós, Ramón y Albaladejo, 2008):
• Acceso de los estudiantes a un abanico ilimitado de recursos educativos.
• Acceso rápido a una gran cantidad de información en tiempo real.
• Obtención rápida de resultados.
• Gran flexibilidad en los tiempos y espacios dedicados al aprendizaje.
• Adopción de métodos pedagógicos más innovadores, más interactivos y
adaptados para diferentes tipos de estudiantes.
• Interactividad entre el profesor, el alumno, la tecnología y los contenidos del
proceso de enseñanza-aprendizaje (Navarro y Alberdi, 2004).
• Mayor interacción entre estudiantes y profesores a través de las
videoconferencias, el correo electrónico e Internet.
• Colaboración mayor entre estudiantes, favoreciendo la aparición de grupos
de trabajo y de discusión.
El trabajo autónomo del alumno permite desarrollar la autosuficiencia del
aprendizaje ya que implica establecer unos objetivos internos y adquirir
responsabilidades, hábitos y técnicas de trabajo intelectual. Sirve para aprender
conceptos, principios y teorías fundamentales que, aplicados a la realidad, hace que
cobren sentido y demuestra la asimilación de los conocimientos de forma estructurada.
Del mismo modo, este aprendizaje permite emitir opiniones y juicios de valor acerca de
cualquier situación.
CONCLUSIONES
Las nuevas tecnologías permiten acceder a una gran cantidad de información
rápidamente en tiempo real, por lo que aparecen herramientas útiles para desarrollar el
proceso de enseñanza-aprendizaje, como la comunicación a través de foros, chats,
videoconferencia, plataformas educativas, páginas web, bases de datos, aplicaciones,
etc.
Esto supone una gran flexibilidad en los tiempos y espacios dedicados al
aprendizaje y, al mismo tiempo, implica que debe existir interactividad entre el
profesor, el alumno, la tecnología y los contenidos del proceso de enseñanzaaprendizaje.
Por supuesto, cualquier material docente elaborado expresamente para su uso
mediante las nuevas tecnologías necesita aportar un valor añadido y esto supone un
incremento del tiempo de preparación y dedicación docente.
Fuente: http://www.uv.es/asepuma/XVII/611.pdf







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